Frank



Despertó con un sabor a calcetines sudados en su boca. Pero unos calcetines que no eran suyos. Nunca sabremos por qué demonios nos resulta tan desagradable el olor corporal de los ajenos y, sin embargo, el nuestro no nos perturba demasiado.

Intentó moverse y le sorprendió un espasmo de su cuerpo. Estaba aterido de frío, desnudo de cintura para abajo y su cara estaba semienterrada entre el humus que descansaba bajo los árboles de un bosque que no reconoció.

Trató de incorporarse pero al darse la vuelta, un acceso de dolor le hizo doblarse violentamente hasta adquirir una posición fetal.

Intentaba aclarar sus pensamientos y descubrir cómo demonios había llegado hasta allí. La noche anterior no había hecho nada salvo sacar la basura... Bueno, se había cruzado con Sasha y, como siempre, le había tirado los trastos... Pero ella siempre le salía con aquello de "Me caes bien, pero eres poco hombre para mí". Nunca lo entendía pero sabía que si seguía insistiendo, al final acabaría cayendo... Luego fue al contenedor y...

El fogonazo.

Aunque fue más como si un coche le alumbrase directamente mientras tocaba la sirena de un barco... Y después no recordaba nada.

-Un dos, probando, probando...

Frank se revolvió en el suelo e intentó ignorar aquel dolor pulsante que le subía por la columna y trató de ponerse en pie, sin mucha suerte. Trastabilló unos pasos antes de caer de espaldas de nuevo y gritar como un becerro, al dar con sus nalgas contra el suelo.

-Mierda.. aun no me hago con esto... Es mi primera vez...

Su cabeza comenzó a dar vueltas y se giró para no vomitarse encima. Entre arcada y arcada miró a su alrededor desesperado buscando algún rastro de su ropa, algún coche o alguien que pudiese ayudarle. A unos cincuenta metros divisó su vespa, tirada sobre un costado y más adelante el pantalón de chándal que se había puesto la noche anterior para bajar la basura.

Inspiró profundamente y tomando fuerzas se levantó de nuevo, esta vez sí, alcanzando la verticalidad precaria de un bebé que se pone en pie por primera vez.

-Vamos, vamos... Creo que ya lo tengo... Ahora recordar el curso... Desplazar el peso sobre un apéndice y avanzar con el otro...

Frank se tambaleó y consiguió dar un paso tentativo que le animó a aventurarse hacia sus pantalones e intentar aplacar el frío mañanero, que estaba encogiendo su miembro hasta casi hacerlo desaparecer... Mientras se ponia los pantalones con una torpeza inusual, cayó en la cuenta de que debería estar en el trabajo... A su jefe no le gustaba que se llevara la moto de reparto del aparcamiento de la pizzería. Tendría que darse prisa.  Consiguió subirse los pantalones, empapados por sereno de la noche y se dispuso a subirse en la moto para tratar de llegar antes de que su jefe viera que faltaba una de las motos...

En cuanto su trasero tocó el asiento, Frank emitió el que probablemente fue el alarido más terrorífico que hubiese emitido laringe humana alguna. El dolor que le subió desde el esfinter hasta la coronilla fue indescriptible... Cayó cual largo era, moto incluida y comenzó a llorar sin comprender qué demonios había ocurrido y porqué sentía aquel atroz dolor en el culo.

-Hola, ¿hola? ¿Me oyes? Sé que esto es raro, pero antes de que entres en pánico debo explicarte que tu no deberias estar aquí... Pero algo salió mal y no pude realizar la transferencia correctamente...

Frank trató de responder pero su voz no salía.

-No trates de hablar, imbécil, ya no puedes. A ver, no sé por donde empezar... Me llamo Wobbler... Bueno, la cuestión es que el proceso se interrumpió porque... Digamos que... Bueno tuve que hacer una inserción de emergencia con un protocolo poco ortodoxo... No me entiendas mal, no ha sido nada agradable para mí tampoco... pero tenía que entrar antes de que me encontraran los leviatanes. Y bueno, tampoco he violado ninguna ley, tu cuerpo me pertenece legalmente. Lo que pasa es que, hasta que pueda resolverlo... pues vamos a compartir los dos este cuerpo...

Frank sintió como si le arrancaran el cerebro con unas pinzas de depilar para después rellenarselo con cocacola hirviendo...

-Bueno, ya tengo toda la información... Debemos actuar como si nada así que lo primero que debemos hacer es avisar en tu trabajo que estás enfermo...

-¿Ennnfffffrmo?- consiguió articular Frank. Pero no con su voz, fue más como hablar pensando.
-¡Ey! muy bien chaval, veo que ya te vas habituando... Aunque debo decir que se supone que había pagado por un cuerpo deluxe de treinta años humanos... Voy a tener que hacer algunas modificaciones...
-¿Enffemo?- repitió Frank.
-Si, chaval, enfermo. Tienes que inventarte algo para que en el curro no sospechen, no puedes llamar a tu jefe y decirle que no puedes ir a trabajary ya está.
-¿Ttabajar?- balbuceó mentalmente Frank.
-Está bien, parece que tendré que encargarme yo.

La mano izquierda tanteó el bolsillo del chandal y encontró un nokia 3210...

-Jooder, macho... ¿Podrías usar un dispositivo más arcaico?

Accedió a la memoria del telefono y no tuvo que buscar mucho en la agenda: Abuela, Billar, Curro... pulsó la tecla de llamada y esperó hasta que una voz femenina, hastiada, respondió.

-Telepizza ¿qué desea?

Rebuscó en los recuerdos mientras Frank se retorcía con accesos espasmódicos por la violencia del registro mental. No tenía tiempo para sutilezas.

-¿Marina?
-Sí -respondió la chica a través del aparato.- ¿Quién es?
-Oye, soy Frank.
-¿Frank?¿Suenas raro?
-Ehm si, es que...
-Oye, Mario hoy no va  a venir, pero como se entere que te llevaste una moto, te corta las pelotas...
-Oye, Marina...
-¿Estás bien Frank? Suenas... Diferente.
-Eh, sí, es que... - se cansó de los titubeos de aquel cuerpo y tomó las riendas de la situación -Verás, necesito que me hagas un favor. Ahora no puedo hablar. Es una situación arriesgada pero necesito que me cubras.

La chica se quedó en silencio unos segundos, era el retardo lógico cuando usabas el control mental a través de un comunicador tan atrasado...

-¿Frank?
-Dime... Preciosa -el halago era fundamental para asegurar el vínculo de control con aquella hembra.
-Puedo cubrirte, pero me tienes que contar qué ocurre.
-Descuida, te lo diré. Pero antes tengo que resolver unos asuntos.

La mano izquierda lanzó el teléfono movil hacia un árbol, donde se estrelló levantando fragmentos de corteza.

-¿Qué haces subespecie?
-Nno me vbaas a cotolar... Saaaaldmiculo!!!!!

Frank sintió como un puño de estrellaba contra su nariz y su pómulo repetidas veces hasta que perdió el equilibrio. Una de sus manos se atenazó al cuello y comenzó a apretar intentando estrangularse...

-¡Para imbécil! ¿Es que quieres matarnos?
-No tmatoati...
-¿No lo entiendes? Yo soy tú... Ahora somos uno y no nos podemos separar... Los leviatanes habían perdido mi rastro pero fueron a por tí antes de la transferencia... Sabían que una vez en
el cuerpo les sería más dificil pillarme... Por eso intentaron freírte... Pero te encontré y conseguí areglar los daños...

Y Frank tuvo un flash, su mente se despejó y revivió lo que había ocurrido la noche anterior: Dos tipos con caras inexpresivas y piel cenicienta, vestidos de negro y con gafas de sol al estilo Blues Brothers, le asaltaron en el callejón de los contenedores. Se veía a sí mismo desde fuera y comprendió que aquello no era un recuerdo suyo. Iba distraído pensando, inventándose alguna otra excusa para no ir a trabajar. En unos meses había agotado enfermedades, muertes de parientes lejanos y aún no tenía claro porqué no le habían echado a la calle. Entonces fué cuando le sorprendieron aquellos dos tipos. Sin mediar palabra le sacaron una foto, pero lo que pensó que era una cámara no lo era. Pudo ver, en aquel recuerdo, como lo que el pensó que era un flash era un rayo que comenzó a incinerar su cara. Cómo si de una película se tratase, Frank se vio caer fulminado al suelo y aquellos dos tipos se largaban dejándolo tirado en el suelo mugroso, entre cucarachas y meados, a punto de morir. De pronto vio como su cuerpo se proximaba y, a modo de plano subjetivo, la cámara se acercaba a una de sus piernas y se introducía por la manga del pantalón hasta llegar a su...

-Vle. vaaalle... Ya lo pilo...
-Bien, pues debes saber que los leviatanes te dejaron bastante jodido y tuve que usar parte de mi masa para recomponer nuestro cuerpo así que, ahora estamos jodidamente unidos y no sé cómo arreglar esta mierda. Así que te recomiendo que te levantes y no luches, porque la fusión no es estable y nos podemos ir al carajo en cualquier momento si tu cuerpo rechaza el implante...

Y allí, tirado en el suelo del bosque, en véte tú a saber dónde, Frank pensó que el hecho de que se le hubiese metido un alien por el culo era, sin duda, la excusa más extraña para no ir a trabajar.








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